miércoles, 22 de abril de 2015

Futuro Incierto (relato corto)

   Este relato corto lo escribí con los foreros de "Ábrete libro" , fue muy divertido, el ir creando con las ideas que me daban.  Llegué a poner los Nick de los foreros en muchos de los nombres de personajes, ciudades... incluso pasteles, que aparecían en la historia.  Me hizo mucha ilusión que participaran, lo leyeran y que les gustara.  Creo que es la mejor forma de comenzar el blog... empezar con el recuerdo de ese relato.

   MINICAPÍTULO 1     


   Aquella situación parecía absurda.  En aquel momento no daba crédito a lo que estaba sucediendo.
   No podía dejar de pensar, cómo se había metido en ese embrollo sin salida. Volvió a mirar la hora del reloj no habían pasado ni cinco minutos desde que lo observó por última vez y eso hizo que sus nervios afloraran aún más.
   En esos momentos no debería de estar en esa casa perdida; tenía que estar disfrutando de su luna de miel en las Maldivas. Sonrió sarcástico, recordando las palabras que le dijo a Silvia justo antes de la ceremonia, ella no se lo podía creer, y la verdad, es que él tampoco. Ahora en aquella oscuridad, tenía miedo.  Miedo a lo que podría suceder tras su ruptura con Silvia.  Miedo a esa casa desconocida.  Y sobretodo, miedo a ese futuro incierto.


   MINICAPÍTULO 2

  Tocaron a la puerta.  No entendía el porqué, ya que la puerta seguía abierta.  No se sobresaltó cuando entró aquella persona; aunque no era la que esperaba.
   Le sonrió sin decir palabra; luego, le entregó un sobre blanco y con las mismas se marchó. Dani se quedó paralizado.  Sabía que aquello era el significado de su descabellada acción. Miró la carta, pero no vio ningún remite.  Realmente tampoco hacía falta.  Desgarró el papel y sacó el contenido.  La letra era la de su amiga, Ana.  Aquello no fue ninguna novedad.  Sabía que todo aquello se lo debía a ella, pero las letras que leyó, no eran precisamente las que él esperaba:
    
   «Todo esto lo hago por tu felicidad, aquí tienes las pruebas que justifican lo que te dije de Silvia. Ella no es la mujer que tú esperabas.

   Pd. Espero no me guardes rencor...
   Pd. Si decides seguir sin hablarme, después de esto... me pondré muy triste.
   Pd. En el coche te he dejado “un regalo de no boda”.»  

   Junto con la nota había una foto de Silvia, besándose con un antiguo compañero de universidad, la imagen marcaba fecha de hace dos semanas.  Y él sabía que era verdadera.  La vestimenta y el peinado no dejaban dudas a ello.  Quedó dolido, pero su orgullo le dio la satisfacción de haber obrado correctamente.
   Pensó en su coche...


   MINICAPÍTULO 3


   Llegó al lugar donde aparcó el vehículo convencido de que ya no estaría allí; conocía bastante bien a Ana y era capaz de eso y de más.  Pero se equivocó. Observó por las ventanas del auto, pero no vio nada distinto.  ¿Qué sería lo que le tenía preparado? Cogió las llaves para abrirlo, pero ¿cual fue su sorpresa? Estaba abierto.  No pudo recordar si lo cerró antes o no.  Lo que sí era seguro, era que alguien había dejado algo dentro.  Vio un pequeño paquete en el asiento del conductor.  Lo cogió con delicadeza y lo observó por todos los ángulos sin encontrar nada significativo. Rompió el envoltorio, y de él, sacó un pequeño libro.
   En la portada había una nota:

  «Quiero que entiendas... algo. Te dejo “mi diario” para que me comprendas, ya que no podría explicártelo con palabras. Es algo muy personal y que mejor que tú para que me guardes el secreto. ¡Como siempre!» 

    Deslizó la portada y empezó a leer:

   «Sábado 24 de enero de 2009

   Hoy ha sido mi 25 cumpleaños y la verdad, aunque me ha parecido una cursilada el regalo de Alicia, este diario, aquí estoy escribiendo en él.
   Me lo he pasado muy bien.  Han venido todos mis amigos y me han regalado muchas cosas…, pero lo que más me ha gustado, una vez más, ha sido el regalo de Dani...»


   MINICAPÍTULO 4   

   
   El chico sonrió nostálgico recordando aquel momento.  No sabía que ella le daba tanta importancia a esa particularidad. 

   «Silvia me ha traído unos pendientes, por cierto nada bonitos.  No sé si es porque le tengo manía...  Ella cree que es de los dos, pero Dani, como todos los años me ha cogido a escondidas y me ha dado su regalo.  Me encantan esos detalles suyos.  Desde que ascendió en su trabajo y su nómina aumentó considerablemente, hace tres años, lleva regalándome viajes de fin de semana a lugares de la zona.  Siempre con acompañante y hasta ese momento con mi hermana.  El año pasado le dije que me enviara con un chico, que sería todo un gesto.  Y este año se ha molestado en buscarme acompañante... a su hermano, Robert.
    ¡A ver cómo sale la cosa!
   Dani está deseando que salgamos, para así tenerme de cuñada, pero no sé yo si saldría bien esta historia. El viaje es para el fin de semana del día de los enamorados. Éste, lo ha hecho a conciencia, lo sé, así que ¡miedo me da!
   Me voy a acostar que son ya las dos y media de la madrugada y mañana domingo, bueno hoy tengo excursión con los chicos.»

   Era tarde, las once y media de la noche. Y después de mirar a su alrededor y ver lo rocambolesco de aquella historia, cogió su móvil. Quería terminar aquel jueguecito cuanto antes.  Buscó su nombre en la agenda del aparato, y dio a llamada.
   Muy rápido una voz femenina le decía... 


   MINICAPÍTULO 5


   «Apagado o fuera de cobertura en estos momentos.»

   Dani no se podía esperar menos de Ana.  Quería tenerlo intrigado y desesperado, pero no lo iba a lograr.  Decidió irse a su estudio y seguir leyendo “el diario”, mañana volvería a llamarla y si no obtenía respuesta, iría directamente hasta su casa a hacerle una visita. Ahora era tarde, mientras llegaba tardaría bastante.  A parte tenía curiosidad por leer aquel librito.
   Arrancó el coche y se fue directo al bullicio de la pequeña ciudad. Su mente no paraba de imaginarse cosas. No sabía muy bien por dónde lo guiaría Ana con sus “bromitas”. Ya por lo tanto había anulado una boda. ¿Qué sería lo próximo?
    Ana era su amiga de siempre, estuvo con su hermano mayor, Robert, en el colegio y después con él en el instituto, cuando ella repitió curso. Desde entonces siempre andaban juntos. Robert siempre estuvo encantado con ella y Dani que la tenía más cerca, no paraba de insinuarle las intenciones de éste, mientras Ana le seguía el juego con simpatía.
   Al ver un aparcamiento libre cerca de su estudio, volvió a la realidad. Dejó su auto estacionado en él y se bajó cerrando la puerta de un portazo.  Estaba cabreado, Ana se estaba pasando de la raya.  Notó que alguien le tocaba el hombro e intuitivamente se volvió.  Entonces pudo comprobar quien lo importunaba.
   Se quedó atónito al ver la cara del intruso.


   MINICAPÍTULO 6


   —Pero Carlos, ¿qué te ha pasado en la cara? —preguntó Dani con la boca abierta.
   —¡Ah! Esto no es nada... ya casi se me ha quitado. Tuve un pequeño desencuentro por culpa de un aparcamiento. ¡Oye! ¿Y tú? ¿No deberías estar en tu luna de miel? Ya me enteré de que dejaste plantada a la novia el día de la boda.  Ya te vale, y cómo...
   —Ya, Carlos.
   —Pero cómo no se te ocurr…
   —¡¡No!! Es mi vida y mi problema.  Como comprenderás  ya tengo, bastante para también tener que dar explicaciones a todo el que me encuentre por la calle.
   —Ok, ya lo he cogido, no te enfades, pero es que esto no pasa todos los días —rio, a carcajadas.
   —¿De dónde vienes?
   —De dónde voy a venir... pues del trabajo.
   —¿A estas horas? ¿Y con ese ojo?
   —Bueno ahora he estado tomando unas copas en el “café-bar Perdida”, hemos salido tarde y...
   —¿Y en el trabajo te dejan ir con esas pintas? —preguntó Dani, volviéndolo a cortar.
   —¿Por qué no?
   —¿No sé...? no creo que des muy buena imagen.
   —No me queda otra... —no lo dejó terminar la frase, Carlos se enrollaba bastante y a Dani lo que menos le apetecía ahora era escuchar “las tonterías” del muchacho.
   —¡Oye! Estoy intentando hablar con Ana, el teléfono lo tiene apagado ¿sabes si se ha ido directa a su casa o está en “Perdida”?

   Un fugaz recuerdo le vino a su cabeza, el miércoles, mientras estaba en el trabajo, (las vacaciones no las cogería hasta el viernes… estaría trabajando hasta casi el día de la boda) sobre las cuatro de la tarde llegó Ana, cosa que le extrañó mucho. Fue a pedirle que no se casara, e intentó convencerlo por todos los medios y siempre poniendo excusas algo absurdas; que era muy joven y ya tendría tiempo de contraer matrimonio, que si en el mes de agosto nadie se casa, que hace mucha calor.
  Al final terminaron enfadados, Ana se fue y él se quedó intrigado por su comportamiento. Logró ponerlo en indecisión, ya que su actitud no era común, nunca había dado señales de alegría respecto a su enlace, pero aquello era algo impropio de Ana. Por la noche la llamó y en vez de arreglar las cosas volvieron a las mismas.  Después de decirle «ya no tengo amiga» le colgó el móvil.  Esa fue la última vez que habló con ella.
   El viernes, en el trabajo, le llegó una nota escrita a ordenador, no ponía mucho:

   TU NOVIA TE LOS ESTÁ PONIENDO. AQUÍ TIENES DOS PRUEBAS.

   1º 6QQ QQQ QQQ

   2º CITA PARA EL LUNES 24 A LAS 22,30 EN LA CASA FORESTAL DE DULCEPINO

   El primero era un número de móvil, lo buscó en su agenda, para ver si lo tenía guardado, pero no obtuvo resultados positivos. Pensó en Ana, seguro era ella la que le había mandado la nota. Volvió a llamarla, pero aunque daba llamada, no le cogió el móvil.  No se extrañó. La segunda, era bastante obvia, desde las Maldivas, no podría ir... así que tendría que escoger entre boda y luna de miel o cita.
   Aquella tarde quedó con Silvia en su casa para ultimar preparativos. Su novia salió, dejándolo solo en su habitación. 
  Entre sus facturas ordenadas, encontró la que buscaba la de teléfono, comprobó que, de ese número tenía infinidad de movimientos, más que de su número.  No quiso pensar mal, lo mismo tenía algo que ver con la boda.  
  Mas tarde pudo coger su móvil, buscó el número en la agenda y comprobó estupefacto que un tal LIN aparecía como nombre.  Eran las iniciales de un antiguo amor de Silvia, Luis Iranzo Navas.
   En la factura, a parte de llamadas había unos cuantos msm a ese mismo número.  No se turbó entró en el buzón de salida del móvil, pero allí no había nada, tampoco en el de entrada… estaban borrados. Se fue de su casa sin más.  Tenía un dilema por delante.  Seguir adelante con la boda o ir a la cita.

   —Eso te iba a decir —añadió Carlos sacándolo de su ensoñación—, Ana lleva días sin venir al trabajo...


   MINICAPÍTULO 7  


   —¿Cómo?— preguntó Dani sorprendido.
   —¿Por qué te crees que mi jefa me deja trabajar con este careto?
   —¿Sabes dónde está? La he llamado y su teléfono está apagado.
   —No sé.  El miércoles, habló con Sandra, mi jefa, y se fue sin más. Se habrá pedido unos días… aunque hace poco que estuvo de vacaciones, el mes pasado… como Sandra y ella se llevan tan bien, se cogió julio, quería ir con su herma...
   —Sí, sí. Carlos, si no sabes nada de Ana te dejo.  Tengo prisa.
   —Ok, como quieras.  ¿Te quieres tomar algo en “Perdida”?
   —No gracias.

   Dio media vuelta y se fue.  Carlos se quedó boquiabierto observando la extraña conducta de Dani.  Aunque no le dio mucha importancia.  Hacia dos días que había dejado a la novia plantada... sería algo normal, pensó.
   Era imposible quitarse a Ana de la cabeza.  Seguía recordando anécdotas pasadas con ella.  Las veces que tuvo que llevarla a su casa en estado lamentable por culpa del alcohol.
   Una de esas veces que salieron y Ana volvió a “pillar una cogorza” se volvió a enrollar con el primero que pasó por su lado.  Pero aquel día, Dani, no pudo aguantarlo más, la cogió en volandas enfadado.   La llevó al baño de chicas y la mojó, para que se despabilara un poco. Ya, algo consciente, Ana, le prometió a lágrima viva, que no volvería a beber más de lo necesario. Después de aquello, solo un día… no hacia mucho… solo unos meses… rompió su promesa… y fue por culpa de él.
   Entró en su pequeño estudio.  Cuando encendió la luz, empezó ha buscar con la mirada por todos los rincones.  La encontró tumbada en su sillón.  Dormida...


   MINICAPÍTULO 8

  
   Se acercó y la acarició.  La gatita, se despertó y empezó a maullar, sin parar de ronronear, pidiendo comida.

   —Ven Feli, ven vamos a comer, guapa.

   Le dio la comida a su gata y se sentó agotado en el sillón con el diario en la mano.  Lo abrió y siguió leyendo.

   «Domingo 25 de enero de 2009

   ¡Increíble! Dani se ha traído a Robert a la excursión.  Éste va en serio con su propuesta. Cuando lo he visto no podía articular palabra.  El chico es muy atractivo, me recuerda a Hugo Silva, pero mi corazón es muy complicado. Mira que Dani sabe el problema que tengo. Mi amiga Alicia me dice que tengo que poner algo de mi parte.  Pero por mas que le digo que en el momento que tengo sexo con uno, después no puedo ni verlo, “lo aborrezco”, Lici se ríe y me dice que soy un bicho raro y que de esa manera nunca me voy a enamorar. Lo mismo tiene razón tengo que esperar un poco más aunque tenga que hacer de tripas corazón. Por nada en el mundo querría que Dani se enfadara conmigo después de “aborrecer” a su hermano.
   Bueno sigo que me enrollo y no cuento lo que me ha pasado hoy. Total que Robert me ha dado las felicidades, por lo de mi cumple.  Y después se me ha pegado todo el día como una lapa, no me ha dejado sola ni para ir al baño.  Bueno para el baño sí, es un decir. En una de nuestras conversaciones me ha dicho que le hace mucha ilusión lo del viaje a Txispas. ¿Y yo que le iba a decir...? ¿Que tenía miedo a que llegara ese momento?  ¿Que posiblemente cuando tuviéramos sexo lo aborrecería?  No pude decir nada de esto, solo le dije que yo también tenía muchas ganas y ahí quedó la cosa.
   Silvia nos ha observado con recelo.  Ha notado que Robert ha estado muy pendiente de mí y no le ha gustado nada.  Lo sé.  No me quiere de cuñada.  Cuanto más lejos de su Dani mejor.
   Sus celos por todas las chicas, no es algo nuevo.  Pero mi caso es un poco más especial, soy la mejor amiga de Dani, lo que implica un grado más de envidia.  Dani me lo dice, cuando nos ve que estamos más de dos minutos hablando juntos, se pone como “loca” e intenta interrumpirnos.
    A Dani le tengo un cariño especial, es como un hermano para mí.  Solo quiero que le vaya bien y no sé por qué, pero me da a mí que esta tía no le va a hacer feliz.  Tiempo al tiempo.
    Acaban de tocar a la puerta de la casa y estoy escuchando a mi madre saludad a alguien... ¿Dani?...»


   MINICAPÍTULO 9


   El chico revivió la pelea que tuvo con Silvia aquella noche por culpa de haber llevado a Robert a la excursión. Le echó en cara que hiciera de celestina entre Ana y su hermano.  Decía que ya tenía bastante con aguantarla cuando salían con los amigos, que también tenerla en las reuniones familiares, era pasarse. Se marchó del lado de Silvia dejándola plantada y fue a dar un paseo. Sin darse cuenta terminó en la urbanización de Ana.  Una vez más.  Y como siempre, cuando terminaron de hablar y tras un abrazo fuerte y un beso en la mejilla se fue a su estudio, tranquilo y relajado. Sonrió nostálgico, cerró el libro y se fue a pasear.
   Cuando llegó a la urbanización de Ana eran las tres de la madrugada.  La casa estaba totalmente en penumbra.  Solo las luces exteriores, dejaban ver la fachada de la vivienda. Se acercó a la ventana donde dormía Ana y empezó a lanzarle piedrecitas, pero en esta ocasión no asomó nadie.
   Impotente, se sentó en los escalones de la puerta de entrada y empezó a llorar...


   MINICAPÍTULO 10

    
   No supo cómo, pero se encontró de nuevo en su sillón.  Cansado después de la caminata.  Miró el reloj.  Marcaba las cuatro y veinte.  Tenía que acostarse, se sentía agotado.
    Feli se acercó a él, ronroneando y acariciando con su cuerpo peludo las piernas de Dani. Decidió meterse en la cama. Quería leer un poco más.
   Aunque conocía muy bien a Ana, sus sentimientos más íntimos, le eran desconocidos y tenía una inmensa curiosidad.

   «Sábado 31 de enero de 2009

   En toda la semana no he escrito, porque no ha pasado nada importante. He de decir que son las cuatro y media de la madrugada y que acabo de llegar.
   Hemos salido, como todos los sábados.  Hoy tocaba reunión en el parque Coren.  Me gusta mucho quedar allí está cerca de mi casa y no tengo que sacar el coche.
   Como era de esperar, Robert, ha estado presente.  Hoy me he sorprendido de mí misma.
   Empiezo.  Robert, apenas ha estado conmigo, todo lo contrario que en la excursión. No he podido evitar observarlo. Todas las chicas de nuestro grupo lo acosaban.  Unas más discretas y otras a saco prácticamente encima de él. No sé por qué, pero me ha parecido más atractivo que otras veces. Creo que ha sido por su manera de ignorarme o a lo mejor era el comprobar como las trataba. Sus gestos, su forma de hablar... me recuerda mucho a Dani, pero Robert es más guapo. Y mira que Dani es guapo. Total que toda la noche igual, él pasando de mí y yo observando. En un descuido se me ha acercado y me ha preguntado con un susurro en el oído, si estaba bien.  Me lo ha dicho con tal dulzura que no lo he pensado, me he vuelto y mirándolo a los ojos, le he dado un beso, muy tierno en los labios...» 



   MINICAPÍTULO 11


   El sonido de la alarma lo despertó de un sueño profundo. Estaba confuso. No sabía en que momento se quedó dormido. El diario seguía abierto encima de él. Intuitivamente miró la hora y comprobó que eran las siete de la mañana. Estaba de vacaciones y con tanto ajetreo no había quitado el dichoso despertador, se arrepintió del olvido, pues ya no se quedaría dormido.
   Feli estaba en los pies de la cama, ella aun seguía traspuesta. Se levantó con cuidado para no despertarla y fue directo a la pequeña cocina-comedor. Después, pasó por el baño y tras asearse y vestirse de limpio, se dirigió de nuevo al comedor. Aun era temprano para ir a la casa de Ana y decidió hacer tiempo leyendo un poco más.

   «…Ha  sido algo esporádico y muy corto, me da vergüenza admitirlo, pero creo que ese beso lo he dado como marcando terreno, para que, “las otras” supieran que me pertenecía.  No sé si eso es bueno o malo, el tiempo lo dirá. Deseo que, lo de Robert salga bien, lo digo de corazón y lo voy a intentar de verdad, no quiero defraudar a Dani. Por un lado temo el viaje a Txispas y por otro, tengo ganas de que llegue. Pero ¿y si cuando nos acostemos, me pasa lo de siempre?
   Estoy pensando en evitar que eso ocurra, por lo menos alargarlo lo máximo posible.  Aunque no sé si voy a poder, él sabe que soy algo... “no difícil”, lo mismo se extraña. Ahora, lo único que puedo decir es que ¡estoy ilusionada! Y con Robert no pienso meter la pata.»  

   Después de coger el diario y meterlo en una bolsa pequeña de papel, cerró la puerta de la casa con llave, como hacia siempre que salía, aunque fuese cerca. Muy confiado se dio la vuelta para empezar a andar, pero no pudo dar paso, Silvia lo obstaculizaba...


   MINICAPÍTULO 12


   Lo primero que comprobó Dani, fue que la mirada de la chica, era de indiferencia. Se quedó mudo observando la que hacia unos días fue su prometida. Ella habló primero.

   —Sabía que si quería verte te encontraría en tu estudio temprano.
   —Ya me iba... ¿A qué has venido?
   —¿Cuándo vas a venir a por tus cosas?

   La casita donde iban a vivir después de la boda, pertenecía a la familia de Silvia y por lo tanto ella disfrutaría de la transformación realizada al detalle entre los dos. Se le hizo un nudo en la garganta recordando las horas que pasaron arreglando aquella vivienda.  No quiso pensar en ello, volvió a la realidad lo más rápido que pudo, necesitaba recuperar la dignidad perdida para poder seguir aquella conversación.

   —Tranquila, en unos días pasaré —le dijo Dani—.  Te llamaré antes, para no encontrarte dentro... y por supuesto te dejaré las llaves en el buzón.
   —No hace falta nada de eso —vio que Silvia respiraba hondo—.  ¿No podríamos arreglarlo?
   —Pues ¡no! ¡No podríamos! —su nostalgia despareció por completo.
   —Creo que por lo menos me merezco una explicación.
   —¿Una explicación? —se rió con rabia—.  Pues yo creo que la explicación la merezco yo.
   —No entiendo. Fuiste tú el que llegó a “mi” casa, el día de “mi” boda y anuló todo.
   —¿Que no me entiendes? —empezó a subir el volumen de su voz—.  Pues deberías entenderlo.
   —¿Por qué no entramos y hablamos? Dani... estamos en el pasillo... nos va a escuchar todo el vecindario.
   —A mí no me importa que me escuchen.
   —Dani, por favor, vamos dentro.

   Con mala gana metió las llaves en la cerradura y de nuevo abrió la puerta. Se sentaron en el sofá y siguieron la acalorada conversación.

   —¿Qué es lo que tengo que entender? —preguntó temerosa.
   —Te voy a refrescar la memoria... ¿Si te digo LIN?


   MINICAPÍTULO 13


   —¿Qué sabes de LIN? —cuestionó asustada.
   Dani se levantó del sofá, cogió el sobre blanco de encima de la mesa y de él sacó la foto.
   —¡Esto! —añadió mientras le entregaba la imagen.
   —Dani esto no es lo que parece... —su voz seguía vibrando.
   —Frase muy típica —cortó sonriendo.
   —Te lo voy a explicar. Hace dos semanas nos encontramos en la calle y cuando nos vimos nos dimos dos besos... en la foto parece que es en la boca, pero en realidad es en la cara—Dani se rió.
   —¿Y por qué tienes su número de teléfono? —la incriminó.
   —Es mi amigo, simplemente para hablar de vez en cuando con él —el chico seguía riendo.
   —Tengo una pequeña duda, ¿a qué llamas tú de vez en cuando?
   —No sé... dos o tres veces.
   —Dos o tres veces ¿al día? ¿a la hora? ¿Con mensajes incluidos? —dijo irónico.
   —¡No! Al mes... más o menos no llevo la cuenta de las veces que habló con mis amigos.
   —Silvia no me mientas más.  Vi tu factura de teléfono y tenías más contacto con él que conmigo —notó como, la chica rubia, enrojecía.
   —No seas injusto, eso no prueba nada...  ¿Y lo que hemos pasado juntos, Dani? ¿De eso ya no te acuerdas? ¡Yo te quiero! —dijo con desesperación.
   —Si realmente me quisieras no me habrías hecho esto.
   —Dani, de verdad, te digo que para mí, Luis no es nadie, que yo te quiero a ti.
   —Tus palabras han perdido toda credibilidad.
   —¡Por favor escúchame!  Hemos estado juntos cuatro años, cuatro... no lo tires todo por la borda por una tontería.
   —Para ti será una tontería, para mí no lo es.
   —Pero si no ha pasado nada... solo hemos hablado... ni siquiera nos hemos acost...
   —Silvia, no me importa si te has acostado o no con él.  No te das cuenta... lo que realmente me importa es que me hayas ocultado “tu amistad” con este chico.
   —¿Es qué no te vale mi palabra?
   —¡No! No me vale... te lo he dicho antes.  Ya no me vale.
   —¿Dime que tengo que hacer para que me perdones? Yo lo hago...
   —Silvia... vete de mi casa, vete de mi vida.  No quiero volver a verte nunca más.  ¿Lo has entendido?  ¡Nunca más!


   MINICAPÍTULO 14


   Por fin, el pequeño piso se quedó en silencio, necesitaba relajarse antes de volver a salir a la calle. Sentado en el sofá y con el diario de Ana aún en la mano, volvió a abrirlo.

   «Sábado 7 de febrero de 2009

   Parece que en mi vida no pasa nada “emocionante” entre semana, la verdad es que paso de escribir a menos que merezca la pena.
Hoy no he querido salir, no pretendía complicar las cosas con Robert, pero al final se han liado.
   Sobre las once más o menos ha venido Robert a buscarme.  El pobre, se pensaba que estaba enferma y que por eso no salía. Me ha traído mi pastel favorito “un barsobcn” ha tenido que ir al “café-bar Perdida” ya que es el único sitio que lo venden solo para traérmelo ¿no es un amor? Hasta ahora todo bien, ha sido después cuando la historia se ha enredado.    
   Definitivamente mi control con los hombres, y sobre todo, los que me atraen de verdad, son nulos, me superan. 
   Cuento, que me enrollo.

   Nos subimos a mi habitación, cerramos la puerta y estuvimos planeando las cosas que íbamos a hacer en el inminente viaje. Hablando de esos preparativos me ha comentado que solo va a haber una cama ¡¡¡una cama!!! Al escucharlo, me he quedado paralizada, sin poder articular palabra. Robert, se ha dado cuenta y me ha preguntado, que qué me ocurría y yo le he dicho sonriendo que no quería sexo con él en Txispas... después de eso no sé lo que paso realmente, creo que no pude con esa mirada... Segundos más tarde nos lanzamos con ansia encima de la cama...»



   MINICAPÍTULO 15


   Por fin pudo salir del estudio, no logró terminar de leer esa página del diario, era superior a sus fuerzas. Se enfureció consigo mismo, ya que fue él, el que propuso a su hermano que le comprara “el barsobcn” en “Perdida” y se lo llevara a Ana que seguro que con ese detalle ganaría puntos.  Y tanto que los ganó. Le dolía más ese episodio leído, que su bronca con Silvia y no podía comprender por qué.  Empezó a caminar.  No había salido aun del edificio, cuando le sonó el móvil.  Miró en la pequeña pantalla. Robert.  Desde su desenlace, el sábado, Robert, lo había llamado, todos los días para ver cómo se encontraba.  En ese momento, su hermano mayor era con la última persona que quería hablar.  Aun así cogió el teléfono.

   —Hola Robert.  ¿Qué quieres? —hizo de tripas corazón.
   —Nada, preguntar cómo estabas.
   —Bien... podría estar mejor...
   —¿Descansando en las Maldivas por ejemplo? —rio su hermano.
   —Por ejemplo... pero que mi acompañante no se llamara Silvia.
   —Creo que te estás pasando con ella...
   —Pues yo creo que me quedo corto.
   —Ya he llegado a París —le informó Robert.
   —Al final no nos hemos visto... a ver si antes de terminar las vacaciones, te visito—apuntó Dani con desgana.
   —No pasa nada, nos vimos el viernes, cuando llegué.
   —Sí, un momento...
   —Dani ¿Tú lo has pensado bien?
   —¿El qué?
   —Lo de tu ruptura con Silvia.  Hasta hace unos días decías que era la mujer de tu vida ¿Cómo es posible que, eso cambie de la noche a la mañana?
   —Ahora me doy cuenta que esas palabras no las decía de corazón.  ¿Me entiendes?
   —No mucho... pero tu sabrás lo que haces, solo espero que no te arrepientas.
   —Seguro que no... ¿Robert? —tragó saliva.
   —¿Si?
   —¿Has visto a Ana?
   —El viernes, después de visitarte en el trabajo, fui a su casa y estuve con ella.


   MINICAPÍTULO 16


   —¿Estuviste con ella?
   —Sí.  ¿Por qué?
   —¿No te dijo nada? —preguntó con curiosidad Dani.
   —Sí, me dijo que habías renegado de ella y que ya no os hablabais.
   —¿Te contó por qué? —insistió Dani.
   —No, solo me dijo que habíais discutido, pero no me contó nada más.  ¿Qué pasa Dani?
   —Nada, nada… otra cosa ¿sabes si iba a ir a la boda?
   —Sí.  Había quedado para recogerla, pero solo iría a la ceremonia nada del convite.  Por vuestro enfado… me explicó.
  
   A Dani se le hizo un nudo en el estómago solo pensar en la situación y solo pudo comentar.

   —No me coge el teléfono.
   —Normal.  Si discutiste con ella… aunque yo también la he llamado y lo tiene apagado…  Dani tengo que dejarte… viene mi jefe… adiós… besos.  Mañana te llamo otra vez —y colgó sin más.

   No pudo decirle que no hacía falta que lo llamara.  Si seguía leyendo el diario, tendría pocas ganas de hablar con él.  Muy decidido se encaminó hacia su coche, no quería ir paseando.  Entre la calor y los hechos acontecidos, le habían quitado las ganas de caminar.
   No tardó mucho en llegar, encontró aparcamiento rápido y se encaminó hasta la puerta de entrada de la casa de Ana.
   Tocó al timbre y después de unos segundos que se le hicieron eternos, abrieron la puerta…


   MINICAPÍTULO 17


   —Hola Misi, ¿está Ana?
   —Dani ¿cómo estás? Ya me contó mi hermana, al final no te casaste. ¿Qué ha pasado?
   —La vida... ¿Ana? —repitió con algo más de insistencia.
   —Pasa no te quedes ahí fuera, hace mucha calor. Vente a la terraza y te tomas algo.
   —Misi, tengo algo de prisa —exageró el muchacho.
   —Es solo un momento.
   —Estoy buscando a tu hermana.
   —Ella... —en ese momento entró su enorme perro San Bernardo—¡¡Mylady!! Saluda a Dani —la enorme perra se tumbó en el suelo agotada de calor.
   —Creo que Mylady, necesita un buen refrescón, estos perros no son muy amigos del calor.
   —Ya se lo dije a Ana, pero se empeñó en que quería un San Bernardo, y ahora mira la pobre perra, cocida, con tanto pelo, y eso que se lo cortamos a principio de primavera, pero es que le crece much...
   —¡¡¡Misi!!! tengo que irme, pero quiero ver a tu hermana, ¿puedes decirle que estoy aquí?


   MINICAPÍTULO 18


   —Ana no está.
   —¿Dónde está?
   —Se fue el sábado por la tarde y no nos lo quiso decir. Ella sabía que tú vendrías a preguntarnos...
   —¿Cómo?
   —Sííí, palabras textuales, 
«voy a relajarme hasta el viernes.  Regresaré sobre las siete de la tarde. Dani se pasará a buscarme, entre el lunes noche o el martes, no quiero verlo y tampoco quiero que nadie se vaya de la lengua, diciéndole donde encontrarme» ¡cómo nos conoce a mis padres y a mí!—rio a carcajadas.
   —¿Cómo me hace esto? —pensó en voz alta desesperado.
   —Estabais enfadados ¿no?
   —Sí, Misi, sí.  Por favor, si llama o sabéis algo de ella no dudes en avisarme ¿vale?
   —Eso está hecho, guapo.
   Con las mismas, Dani, se fue. El coche lo tenía aparcado a poca distancia de la casa, bajo la sombra de un gran árbol.  Se metió dentro y se puso a meditar. Cuando se tranquilizó un poco, puso el contacto y conectó el aire acondicionado a toda potencia. Decidido a retomar la lectura.  Según Ana tenía que leerlo para entenderla, así que por mucho que le dolieran sus palabras cumpliría con su “regalo no boda”.

   «Sábado 14 de febrero del 2009»

   Cuando vio la fecha recordó que el domingo 15, por la mañana, Dani, llamó a Ana, para preguntarle por el fin de semana, ella solo le dijo que muy bien, que lo tenía que dejar y que luego le contaría. No hubo un después, ni ella le contó nada, ni él se atrevió a insistir con el tema.  Ahora se arrepentía ¿podría soportar leer el resultado de su fatídico regalo de cumpleaños?

   «Sábado 14 de febrero del 2009

   Hemos llegado a Txispas, sobre la una. Toda la tarde, la disfrutamos haciendo senderismo, los paisajes son fabulosos.  Dani ha vuelto a acertar con el lugar. Estoy algo cansada ahora toca cenar. Acabo de terminar de arreglarme y aprovecho los minutos que tarde Robert en afeitarse y ducharse para escribir un poco en el diario. Son las nueve de la noche y nos espera una noche muy larga. Creo que de esta no me salvo como la semana pasada, que qué oportuna estuvo Misi..
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MINICAPÍTULO 19


   Unos golpes en el cristal, hicieron que levantara la cabeza del libro, aunque no le prestó mucha atención a la persona que lo importunaba, Dani, seguía boquiabierto asimilando lo que había leído. Tendría que terminar de leer lo del sábado día 7 y comprobar qué sucedió. Pero seria en otro momento. Volvieron a tocar en el cristal, Dani salió de su ensoñación y sonrío al ver de quien se trataba... Alicia, Lici, para los amigos. Si alguien conocía a Ana, mejor que él, seguro, sería Lici,  aunque lo dudaba. Pensó que sería mejor bajarse y saludarla debidamente, a que ella entrase en el coche, por muy fresco que se estuviera allí dentro.
   —Hola Lici, ¿Qué haces por aquí? ¿No vendrás a ver a Ana?
   —No, Ana no está.
   —Ya sé que no está, por las casualidades de la vida... ¿no sabrás tú, dónde se encuentra?
   —Dani, se puede saber ¿qué haces leyendo su diario? —reconoció el libro que le regaló a Ana por su cumpleaños.
   —Pero ¿por qué, hoy, todo el mundo no contesta a mis preguntas? —cuestionó frustrado.
   —Dime, ¿por qué tienes su diario? —repitió, haciendo caso omiso a las palabras de Dani.
   —Ella me lo dio para que lo leyera —añadió con cansancio en sus palabras.
   —No te creo. Ella me dijo que se había enfadado contigo y que no te volvería a hablar en la vida.
   —Si no te lo crees... pregúntaselo —la retó con una sonrisa triunfal en los labios.
   —El teléfono lo tiene apagado, no quería que nadie la molestara y menos tú. Por cierto, ¿sabes que eres la comidilla de nuestra pequeña ciudad?
   —¿Eh?
   —Sí, la gente ya va diciendo que has dejado a Silvia plantada, porque tenías a otra.
   —¿Pero qué me estas contado?
   —Otra.
   —¿Qué?
   —Es broma, pero podría ser ¿no? —rió a carcajadas—. Pero sí que eres la comidilla de todas las conversaciones.
   —No estoy para tonterías, Lici, estás fatal.
   —Lo siento, tenía ganas de ver la cara que ponías...
   —Lici tengo que ver a Ana, ¿sabes dónde está?
   —Sí, pero lo primero que me dijo fue que si me preguntabas que ni se me ocurriera decírtelo...


   MINICAPÍTULO 20


   —Lici es muy importante que me digas dónde está.
   —Es imposible que te lo diga, le prometí a Ana que ni a sus padres se lo comunicaría.
   —¿Por qué hoy me sale todo mal? —gruñó en voz alta.
   —No te enfades, Dani. Y ahora dime, ¿por qué tienes su diario?
   —Ya te lo he dicho antes... me lo dejó para que lo leyera.
   —Eso es imposible, se ha enfadado contigo... y encima, ni a mí me lo ha dejado leer.
   —Lici aunque Ana no me hable, sigue confiando más en mí que en ti.
   —Estás muy equivocado... seguro que lo que hay escrito, ya me lo contó a mi en su tiempo.
   —Seguro —añadió Dani con sarcasmo.
   —¿Y qué pone?
   —Ja ja ja, espera sentada porque de pie te vas a cansar, guapa.
   —Lo mismo si me cuentas algo... te puedo dar una pequeña pista de dónde encontrar a Ana—persuadió a Dani.
   —¿Me estás comprando información?
   —Llámalo como quieras... compra, intercambio... —sonrió al chico, con cara de maliciosa.
   —Está bien te propongo una cosa. Tú me das la pista y yo te dejo que leas la primera página... Y te puedo adelantar que habla de ti.
   —Vale, vale, dame.
   —¡No!  La pista primero y después entre los dos leemos la primera página.
   —¿Es que no confías en mí?
   —Pues no, últimamente tengo ese defecto, no suelo fiarme de nadie.
   —Muy bien te doy la pista... está en un hotel que tú conoces.
   —Yo conozco muchos hoteles, dime por lo menos si está cerca...
  
Solo te puedo decir que está dentro de la provincia. !Dame¡
  
¿Pero cerca?
  
Sí Dani está cerca, ¡dame ya el maldito diario que lea algo!

   Después de dejar leer a Alicia la primera página, que por cierto le pareció una estafa porque lo que allí había
escrito, ella, ya lo sabía, la cabeza de Dani empezó a intuir lugares en donde podría encontrarse Ana.
Resultado seis hoteles donde hospedarse...


   MINICAPITULO 21


   Cuando llegó a su refugio ya casi era la hora de comer.  Aunque tenía hambre no se lo pensó, se sentó en el sofá con el diario y se puso a leer lo que tenía pendiente del sábado día 7.

…Nos subimos a mi habitación, cerramos la puerta y estuvimos planeando las cosas que íbamos a hacer en el inminente viaje. Hablando de esos preparativos me ha comentado que solo va a haber una cama. Al escucharlo, me he quedado paralizada, sin poder articular palabra. Robert, se ha dado cuenta y me ha preguntado, que qué me ocurría y yo le he dicho sonriendo que no quería sexo con él en Txispas... después de eso no sé lo que pasó realmente, creo que no pude con esa miraba... Segundos más tarde nos lanzamos con ansia encima de la cama. Empezó a quitarme la ropa como desesperado, sin parar de besarme los labios.

   Tuvo que parar un momento. Se levantó y cogió un vaso de agua muy fría, el cual se bebió de tirón.  Respiró hondo y tras acomodarse otra vez, muy decidido, siguió con la lectura.

   Empezó a quitarme la ropa como desesperado, sin parar de besarme los labios. Yo también se la quitaba a él. Me quedé gratamente sorprendida en cuanto vi su pecho musculoso... segundos más tarde mi queridísima hermanita Misi, me interrumpió tan espectacular visión. Nos quedamos todos helados. Si Misi entró rápido, más rápido salió, sin decir palabra y cerrando la puerta de un portazo. Eso me hizo volver a la realidad, le pedí disculpas a Robert y lo despedí con mi mejor sonrisa.

   Dani se quedó en silencio, no podía soportar imaginar a Ana con su hermano. Y seguía sin saber qué era lo que le estaba pasando. Algo dentro de él estaba cambiando, algo que ya algún tiempo empezó a fraguar, rememoró la noche del 7 de marzo, seguro el diario le aclararía muchas dudas sobre esa noche, aunque Ana le dijera lo contrario. Las palabras de Lici le recordaron que tenía unos hoteles en donde podría encontrarla. Necesitaba verla cuanto antes.  Se fue a su ordenador y se puso a buscar los seis nombres de los hoteles en los que podría estar Ana. Tras apuntar sus números de teléfonos empezó a llamar uno a uno. En todos dieron una negativa por respuesta.  Dani se quedó desolado en su sofá, estaba preparado para leer lo que sabía le iba a doler en lo más profundo de su corazón, el sábado 14 de febrero...


   MINICAPITULO 22


   …Acabo de terminar de arreglarme y aprovecho los minutos que tarde Robert en afeitarse y ducharse para escribir un poco en el diario. Son las nueve de la noche y nos espera una noche muy larga. Creo que de esta no me salvo como la semana pasada, que oportuna que estuvo Misi. Acabo de escuchar que la ducha se ha cortado, lo dejo... mañana sigo escribiendo.

   Domingo 15 de febrero de 2009

    Nunca pensé, qué lo que me pasó anoche, me pudiera suceder.
   Son las diez y media de la noche y acabamos de llegar hace una hora más o menos a nuestros hogares correspondientes. Bueno cuento lo de anoche.
   Nos fuimos a cenar a un restaurante del hotel, fue una velada, muy, pero que muy, romántica, con velas y todo. Terminamos de comer sobre las once mas o menos y nos fuimos a una de las salas en donde te tomas la última copa... solo tomé tres, aunque no estaba borracha, ni mucho menos, he de confesar que Robert estaba más fresco que yo. Total que subimos al dormitorio. La habitación me daba vueltas, pero aquello no me importaba, solo quería estar cerca de Robert, notar su calor, acariciar su magnifico pecho y besarlo sin parar toda la noche. Para ese momento, me llevé un conjunto, de braguita y sujetador en rojo pasión muy sugerente. A Robert se le hizo la boca agua cuando me vio de esa guisa. Nos lanzamos a la cama besándonos y tocándonos poseídos por el deseo...


   MINICAPITULO 23


   …no sé cómo sucedió, no me lo explico, siempre que lo había escuchado, me había reído... el caso es que estábamos besándonos en pleno frenesí, y le dije “Dani”. No sé lo que me pasó... no tengo escusa. El caso es que cuando nombré a su hermano todo se desmoronó, como cuando haces una torre con cartas y se rompen... igual. Robert me miró descompuesto y yo me quedé muda no podía articular palabra. Se vistió rápido y con las mismas se fue de la habitación. Estuve llorando durante no sé cuánto tiempo. Sé que me quedé dormida y cuando desperté Robert estaba acostado a mi lado, parecía un niño pequeño, solo pude abrazarlo y besarle la cara.
   Esta mañana hemos tenido una conversación. Le dije que no sabía qué me pasó, que me suele pasar con frecuencia, lo de nombrar a Dani. A mi hermana Misi alguna vez que otra también la he llamado Dani e incluso a mis padres... como paso tanto tiempo con él y lo nombro tantas veces al día... algunas veces me pasa malas jugadas. El caso es que Robert ha dado por buena mi “escusa”. Desayunamos muy tranquilos en la cama, estábamos jugueteando con la comida, parecía que todo se estaba arreglando e incluso empezamos a “querernos” otra vez, era todo muy bonito, la luz del sol entraba por la ventana y los pájaros cantaban. Yo estaba muy relajada y me dejaba llevar por las manos expertas de Robert, todo empezaba a ir mejor que bien, tenía unas ganas enormes de hacer el amor con él, cuando sonó mi teléfono...


   MINICAPÍTULO 24


   Cerró el diario de golpe, para digerir la información, sonrío pensando en la situación.  Él en la cabecita de Ana mientras intentaba hacer el amor con su hermano. Y encima seguro que fue su llamada la que los interrumpió, por eso le cortó, Ana, tan rápido. Sonrió con malicia, hacia sus adentros, pensando que había interrumpido, aunque fuera por unos segundos a “la parejita”. Aprovechó el pequeño respiro, para prepararse un bocadillo de chorizo con mantequilla y después de comérselo lo más rápido posible se lanzó a su sofá. Su gatita Feli lo esperaba para darse su siesta encima de su amo. Y una vez, los dos acomodados, se dispuso a seguir leyendo el diario.

   Maldije cuando escuché el sonido estridente. Robert que lo tenía más cerca lo cogió y tras mirar la pantalla, me lo lanzó poniendo cara de pocos amigos. Mientras yo descolgaba el aparato y tenía una conversación de lo más breve con el muy inoportuno de Dani.  Para cuando quise colgar, Robert ya había desaparecido de la habitación. Y ahí han terminado nuestros intentos.  Creo que ésta ha sido la gota que ha colmado el vaso. En todo el día apenas lo he visto.  En el camino de vuelta, casi no me ha hablado, solo con monosílabas cuando yo preguntaba algo.  Así que al final, el fin de semana, como yo quería, sin sexo, ha sido un auténtico desastre. Y creo que Robert no va a querer verme en un montón de días.  Y puedo decir una cosa, no sufro por ello.

   En el momento que, Dani, terminó de leer ese fragmento del diario se dio cuenta que tenía los músculos en tensión.  Lo fue relajando paulatinamente, respiraba hondo y soltaba el aire despacio y se iba tranquilizando. 
   Pasó la página  y al ver la fecha que allí ponía la tensión volvió a aparecer, pero con más presión que antes.

   Sábado 7 de marzo del 2009